EL CÓDIGO QUE APRENDIMOS A CONFIAR SIN MIRAR

Hace apenas unos años, un código QR era una curiosidad que casi nadie escaneaba. Hoy es un gesto cotidiano: lo usamos para leer el menú de un restaurante, pagar el estacionamiento, validar una entrada o abrir el enlace de una campaña. Esa masificación, silenciosa y veloz, trajo consigo un efecto secundario que la…
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